Edgard Marx, único hijo varón de Karl Marx (el ideador del "Manifiesto Comunista"), murió a los nueve años de edad. Pero, a pesar de su corta edad, tuvo la osadía y la claridad intelectual de elaborar unos extensos escritos acerca de su familia, de su padre, y hasta de él mismo. Marx padre murió sin saber de la existencia de estos escritos, los cuales encontró casualmente Engels, el cual, costumbre en él, perfeccionó y completó, como también haría con las dos últimas partes de "El Capital", de su amigo Karl Marx.
Desgraciadamente, Engels murió antes de poder publicar los escritos de Edgard, que no han salido a la luz hasta nuestros días. Un anónimo historiador de la vida de Marx, ha seleccionado lo mejor de estos escritos, y un servidor, a su vez, ha seleccionado la parte más interesante, por aquello de la inmediatez que se espera de cualquier post en un blog:
<< - Hubo un momento en el que pensé decirle a mi padre que dejara de luchar por los intereses del proletariado, porque lo único que conseguía con ello era que nuestra vida, la de la familia Marx, fuese cada día más incierta, más desalentadora, más miserable y enfermiza. Pero sé que él jamás me hubiese hecho caso, pues anteriormente, cualquier persona o institución que se interponía en sus ideales, dejaba de tener valor para mi padre, por algo renunció a su nacionalidad, a su suegro e incluso a su propio padre, el abuelo que jamás llegué a conocer.
Y, bueno, en cierto modo, nadie me asegura que, de haber dejado mi padre a un lado sus ideales, nuestra vida fuese a sufrir un cambio a mejor. Lo que sí sé es que, manteniéndolos y luchando por ellos, lo nuestro no tiene otro fin que la desgracia absoluta. No soy capaz de aguantar un día más en este infecto barrio londinense, he visto morir a dos de mis hermanos cuando aun no habían aprendido siquiera a gatear, y nacer a otra a la que no le auguro mejor suerte que a las otras*, mis pulmones van a estallar cualquier día, mi madre tiene cada día peor cara, aunque no peor que Helene, a la que yo quiero como una madre**, raro es el día en el que nuestros estómagos reciben más de una comida...
Además, en ningún estado hay indicios de que las causas que defiende mi padre vayan a prosperar, él sigue confiando en Francia, en nuestra Alemania, incluso en esta Inglaterra maloliente... y se obceca pues sabe que en estos países cualquier movimiento socialcomunista acaba transformado en un socialismo cuasi capitalista, rehuye de los estados del este, por ser casi todos ellos tierra de zares y reyes absolutistas, pero puede que ahí sea más fácil*** que en otros sitios con democracia, ejem, definida...
* Se refiere a Eleanor, el ojo derecho de Marx. No murió tan joven como su hermano pensaba, pero se suicidó antes de la mayoría de edad, por amor.
** Helene fue la ama de llaves de la familia Marx, y muy posiblemente la amante de Karl, de ahí el supuesto doble sentido de la frase de Edgard.
*** Todos sabemos lo que ocurrió en Rusia, algo que Edgard no llegó ni por asomo a ver, pero que sorprendentemente adivinó.>>
Sospecho, y no soy el único, que ahí hay más mano de Engels que de Edgard. En cualquier caso, no pocos son los que habrán pensado en que quizá no valga la pena luchar por algo a priori imposible, vista la suerte de Marx y otros de similar espíritu. A todos ellos, les recomendaría un estéril encierro en un caserón apartado de la civilización, no vaya a ser contagioso.